Diario de Huelva, 17/12/2021

Me incendió la casa, pero salve la vida”. La contundencia y elocuencia de esa frase resume de manera sucinta el calvario de Mónica Traistaru, la mujer que ha sufrido en sus carnes el último episodio denunciado de un caso de violencia de género a manos de su expareja, quien presuntamente tras agredirla y escapar de sus zarpas no tuvo otra tétrica idea que atentar contra su patrimonio incendiando sus pertenencias y, con ello, la casa en la que residía en régimen de alquiler en Rociana del Condado, tal y como adelantó Diario de Huelva.

Traistaru, de nacionalidad rumana, lleva residiendo desde hace quince años en España después de desembarcar en nuestro país buscando un mundo mejor al calor de la agricultura y los frutos de primor que hicieron florecer la economía de la comarca.

Su última pareja, compatriota, la conoció en Rociana e iniciaron una relación que terminó de manera abrupta tras varios episodios de presunta violencia y agresiones físicas escudadas en unos celos incontrolables que le impedían incluso “tener contacto con el padre de mis dos hijos”.

Poner punto final a la relación fue la mejor decisión que tomó en su vida, pero el hombre no estaba dispuesto aceptar su libertad. “O eres para mí o para nadie, me decía”. Esa frase lapidaria era toda una declaración de intenciones del agresor y durante mucho tiempo ejecutó un acoso desmedido que llevó a la mujer a pedir socorro a la Policía y pedir una orden de alejamiento.

Sin embargo, Traistaru afirma que el hecho de su entonces pareja “sufriese dos infartos al corazón” le hizo temer que una denuncia penal pudiera ser contraproducente para su estado de salud. Se apiadó  y ese error estuvo a punto de costarle caro.

Tras verle las orejas al lobo, su presunto agresor, cuyo nombre prefiere no nombrar a lo largo de toda la entrevista, decidió poner tierra de por medio y regresar a su país natal para evitar que la justicia pudiera meterlo entre rejas.

No obstante, intentaría mantener el control y el vínculo sentimental en la distancia a pesar de la firme decisión de la mujer de no volver a caer en la tóxica relación. “Llamaba a mi jefe en el campo para que me echara del trabajo” en represalia por no entregar su amor a quien quería ganárselo a la fuerza.

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