Antonio Ramírez Almaza: “No todo vale ni en la vida ni en la política, donde la mentira se está adueñando del discurso”

Antonio Ramírez Almaza: “No todo vale ni en la vida ni en la política, donde la mentira se está adueñando del discurso”

Diario de Huelva 12/02/2022

Hoy se acerca a esta tribuna pública una persona a la que le tengo un gran aprecio. Me refiero a Antonio Ramírez Almanza, al que conocí hace casi 4 décadas cuando estaba ejerciendo en política, siendo persona cercana, empático, cordial, fiable, comprometido, solidario…

Antonio nació en Rociana en 1956. En sus inicios laborales ejerció su actividad profesional en el mundo sindical. Pero su vocación más conocida se ha desarrollado en el mundo de la política y la cultura, muy especialmente la literatura. Alcalde de su pueblo de 1983 a 1998, ha sido además Presidente de la Mancomunidad de Aguas del Condado desde 1987 a 1992. Fue diputado de Cultura en el período provincial 1991-1999.

Su vinculación al mundo de la cultura andaluza no proviene tan sólo de su responsabilidad pública. Hombre inquieto por la poesía, la narrativa contemporánea y la historia, es autor de una abundante obra creativa, crítica literaria, ensayos e investigación histórica.

Fue Presidente y creador de la Fundación “Odón Betanzos Palacios” de Rociana. Miembro fundador de la Asociación de Casas Museos y Fundaciones de Escritores, de la que fue Presidente hasta 2006.

Desde 1999 es Director de la Fundación Juan Ramón Jiménez y de la Casa Museo del poeta en Moguer.

Cuando me pongo en contacto con nuestro protagonista de hoy para proponerle esta entrevista, no lo duda, acepta y este es el resultado de una entretenida, amena e interesante charla:

P. – ¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo?

R. – El ser hijos de una generación como la nuestra donde las incertidumbres, ya sean políticas, económicas o de ámbito de salud colectiva, han perdurado con un alto grado de bienestar sin inseguridades desde los acontecimientos de nuestra fratricida
Guerra Civil, nos ha hecho pensar que nada nos abatiría, que nunca ocurriría algo de lo mucho que hemos contemplado y conocemos a lo largo de nuestra historia.
Comprobamos que no y la debilidad como seres vivientes se fractura con facilidad ante este ataque máximo de agentes externos contra nuestra salud. Pero observo, en contraposición, a como ha ocurrido en otros desastres padecidos que, la capacidad de respuesta actual del hombre es sorprendente. Con prudencia paciente veo esta situación como un marco idóneo para el avance en la protección de la especie, al igual que me llena de dilemas e interrogantes la idea de pensar que nuestra propia condición nos lleve por un territorio equivocado. Por decirlo de otra manera, vivir entre el temor y la esperanza de un mundo mejor.

P. – ¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia y sobre todo en el mundo de la cultura?

R. – Como ya observamos, la vida en su marco social, y sobre todo en el contexto político cambiará hacia un sistema proteccionista del individuo que, como colectividad, perderá un alto grado de vida personal. Con independencia a la pandemia, que lo que ha hecho es acelerar el poder transformador de la revolución digital a la que nos enfrentamos, intuyo que nada será igual a como vivíamos hace 30 años. Las generaciones actuales abren puertas a una velocidad que casi nos impide fantasear en una distopía a 50 años vista. La cultura no se librará de esta aceleración. No lo digo en tono negativo, sino de imprevisible. Los accesos a una comunidad fuertemente informada traerán nuevos comportamientos culturales, donde no dudo que la creación se irá ajustando como ha hecho a través de los siglos.

P. – ¿Has pasado miedo en algún momento?

R. – No, en ningún momento. Sólo el temor a algo desconocido que cuando se ha acercado a amigos y familiares produce el natural dolor y la tristeza propia del sufrimiento.

P. – ¿Qué proyectos tienes para el futuro y qué haces en la actualidad?

R. – Para mí el futuro es el día a día. Esa perspectiva de lejanía hace tiempo que ha desaparecido y trato la cotidianidad, lo próximo, siempre con la vista de llenarla de los proyectos en marcha. Esa especie de trabajo gustoso tan juanramoniano. En la actualidad sigo con mis proyectos literarios y de investigación. Siempre con varios frentes abiertos. Todo en un cerrar y abrir continuamente…

P. – ¿Qué significa para ti Moguer y Juan Ramón Jiménez?

R. – Los dos están imbricados en mi vida desde hace más de 20 años como una necesidad intangible, a veces, perceptible y necesaria, táctil siempre. Moguer es espacio de vivencia colectiva y recurso literario, JR fuente sensitiva, el abrazo necesario para la búsqueda de la belleza. Como dijera el poeta, más adentro, más hondo.

P. – ¿Se valora la figura de JRJ como se debe en nuestra provincia?

R. – No es fácil determinar el concepto de valoración para el caso de JR entre nosotros.
Me equivocaría si dijese que no se le valora porque no es cierto. JR es una identidad que se ha incrustado en la colectividad onubense como otros paradigmas provinciales y que puedan corresponder a sectores más de índole religioso, popular o gastronómico. En términos generales no es fácil que un poeta forme parte de una comunidad. JR en nuestra provincia es sobradamente conocido, otra cosa es que sea sobradamente leído(cosa que suele ocurrir con todos los escritores).

P. – ¿Son muchas las visitas a la Casa Museo del premio Nobel y qué tipo de personas y comunidades acuden especialmente?

R. – La pandemia ha reducido, como en todos los museos, el número de visitantes. En estos momentos empezamos a recuperarnos y la afluencia va aumentando progresivamente. Si el año se normaliza se volverá a una media de unos 20 mil visitantes al año. La tipología del visitante es diversa, por un lado, el alumnado de los colegios próximos de nuestra provincia y Sevilla. Luego el sector de los mayores que han empezado nuevamente a viajar y por último el perfil del viajero cultural propiamente dicho.

P. – ¿Por qué hay que visitar el Museo?

R. – La visita a la Casa Museo de Zenobia JRJ ofrece un contenido diverso que hace que la misma permita tras su salida una manera distinta de conocer al poeta y a Zenobia.
Si el visitante interesado ha curioseado previamente se habrá dado cuenta que ya antes de entrar en el Museo, Moguer como territorio global le ofrece una antesala perfecta para conocer el espacio de creación del andaluz universal. Si se llena de Moguer antes, cuando se acerque a la Casa entenderá mejor al creador. Aparte de ver sus enseres, muebles, ropas, libros, el deleite de las explicaciones narrativas de las guías le llevarán por mundo de conocimientos nuevos, tanto de la vida como de la obra de JR. Será una hora abierta a los sentidos. Luego, de nuevo en la calle, seguro que verá otro Moguer, más pleno con su poeta deambulando al lado del inmortal Platero.

P. – Cambiemos de tercio ¿Cuáles han sido los mejores y peores recuerdos de tu vida política?

R. – Mi vida política tuvo un transcurrir ciertamente placentero en general.
Comprometido desde muy joven con la cultura en mi pueblo, Rociana, y luego de pleno durante más de quince años como alcalde sólo podría hablar del ilusionante proyecto de vivir por transformar y mejorar el espacio donde te tocó vivir. Teniendo en cuenta que pertenezco a la generación de la transición, cuando llegamos a la vida municipal a principios de los años 80, en nuestros pueblos no había nada. Todo era un terreno muy propicio para una siembra y una cosecha satisfactoria. La idea de mejoría de la condición de nuestras gentes fue un acicate transformador. En pocos
años vimos cómo se arreglaban las calles, se creaban nuevos espacios educativos, se hacían instalaciones deportivas, se trataban los residuos, se instauraron los centros de educación de adultos, mejoraron las vías rurales, se incorporaba la cultura como una necesidad social. El cambio fue pasar de un medio rural atrasado a una
modernización inimaginable pocos años antes. Los escollos que se presentaban se solventaba con dos premisas para mi fundamentales en la política, la ambición de mejorar a tus gentes y la ilusión. Sin ellas me hubiese sido imposible permanecer tanto tiempo y tan joven en la vida pública municipal. No tengo malos recuerdos, y momentos difíciles los hubo, pero se superaron con creces. No puedo olvidar mi paso por la Diputación como otro periodo con gratos recuerdos. La cercanía a toda la provincia me hizo conocer con detalle las necesidades al completo y desde el área de Cultura y Deportes intentamos poner las primeras piedras de lo que hoy son proyectos provinciales altamente consagrados. Desde las rutas cicloturístiscas a las escuelas de música o teatro, pasando por el Foro Iberoamericano o Muelle de las Carabelas, las publicaciones o las infraestructuras polideportivas todo un jalón de iniciativas, vistas ahora con el paso del tiempo, me hacen sentir ciertamente satisfecho de un trabajo que fue duro pero altamente gustoso. Recuerdo con añoranza a todo el equipo de personas que me acompañaron en aquellos momentos.

P. – ¿Qué diferencia existe entre los políticos de tu época y los actuales?

R. – Que hay diferencias no lo dudo. Pero quizás el provenir de una generación que no conocía la existencia de servicios comunitarios en su plenitud, al mismo tiempo de padecer la oscuridad de una dictadura que olvidó a los más débiles y necesitados, nos hizo más idealistas. El eje central de la labor política era el pleno desarrollo para cubrir necesidades y derechos del pueblo desasistido a lo largo de su historia. Había una necesaria ambición de progreso y un desprendimiento personal ingente. No digo que eso no exista al completo en la política actual, pero sí han cambiado las formas y los comportamientos. No todo vale ni en la vida ni en la política y nos acercamos peligrosamente a terrenos pantanosos donde la mentira se está adueñando del discurso y donde la pérdida del pudor nos acerca a una condición miserable en el trato con los otros. Detecto que hoy importa más los intereses de partido (sobre todo en la política nacional), aunque si bajamos al territorio de lo local la sustancia de lucha por tus vecinos sigue manteniéndose viva.

P. – ¿Qué recuerdos guardas de tu niñez y qué soñabas de mayor?

Mi niñez es un territorio evocador que hoy me sirve como plataforma creativa. Los recuerdos están, como suele ocurrir siempre en la infancia, en esa edad de oro, donde elevamos a lo sublime lo que muchas veces era una realidad que tú no percibías. Toda mi niñez está llena de luces, casi sin sombras.

P. – Cuéntanos tus aficiones preferidas

R. – La investigación histórica y la literatura, aparte de mis largos paseos en bicicleta por el entorno de nuestros campos.

P. – ¿Quiénes han sido o son tus referentes profesionales y personales?

R. – La nómina sería demasiado extensa. Los referentes personales han estando muy condicionados según los ciclos vitales ya vividos, pero quizás por quedarme con alguno, sin duda, la de aquellos que antes de nosotros lucharon por la libertad que hoy disfrutamos y se quedaron en el halito de una muerte temprana y violenta.
Aquellos que conforman nuestra memoria histórica.

Antonio, como siempre ha sido enriquecedor conversar contigo, eres un lujo para la cultura de esta provincia, y me gusta verte feliz y contento, disfrutando de lo que haces.
Un abrazote grande amigo

Rociana Noticias

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