El destino nos engañó

El destino nos engañó

Noticia de SevillaInfo

Fuiste capaz de regatear una y otra vez, de sortear a las veleidades de contagios y contagiados, de unas esferas rodeadas de pinchos de muerte, diminutas y certeras. Carmen, nuestra enfermera, LA ENFERMERA que no sólo se preocupaba, sino que se ocupaba de los demás, cayó rendida, eso sí, sin poner rodilla en tierra, a la muerte para nada esperada, traicionera.

Los pacientes reconocían en ti, como bálsamo, tu jovialidad, les hacías sentirse acompañados por tu escucha y comprensión sin límite.

Mujer sobria, fruto de los aires sin remilgos que curten a los nacidos en esa campiña onubense, tu tierra, la mía, pero con el lustre de ternura que toda naturalidad otorga y que traspira, impregnando a todo el que sufre. Mujer que habla “por derecho”, sin las dobleces que se interponen a la sinceridad. Este año el aroma de sal de tu playa choquera echará de menos tu ansia por beberlo, pero no es tristeza lo que tenemos, sólo añoranza de ti, que no te has ido.

Hace no muchos días, tú y yo recordamos nuestra tierra. Hablamos de desembucharnos en el recuerdo de comidas de tu tierra, mi tierra, de esos platos que aderezan las mesas en estas fechas. Me comprometí a traerte uno de los que más te gustaban y tú lo hiciste para degustar uno de los vinos de tu Rociana. Lo cumpliré y no te olvides, aunque solo sea un poquito, en dármelo a probar, aunque sea en una copa de cielo fría .

Hasta luego, Carmen Marín.

Tus compañeros del Centro de Salud Marqués de Paradas.

Rociana Noticias

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